23 de junio de 2011
17 de junio de 2011
13 de junio de 2011
Después de una ausencia queda el suspiro,
un grito ahogado en lo profundo del cuarto.
Repitiendo en el silencio de la oscuridad.
Es un eco que no se escucha, es un eco que se siente,
es el vacio que te acompaña,
es la muerte que siempre está presente.
Hoy no es tu día, no es tu hora.
Sigues avanzando por la oscuridad,
con la luz de la esperanza, con la falsa ilución de fé.
Caminas sin ver atrás, caminas sin ver los daños que dejas a tu paso.
Te vas, cada vez más lejos en la noche eterna,
más tranquila como si estubieses muerta.
Puedo verte a travez del espejo,
el murmullo del pasado no me deja dejarte,
los pensamientos del presente advierten,
pero ambas calladas y sordas
nos perdemos en los recuerdos del "otro día",
y así la vida se pierde.
un grito ahogado en lo profundo del cuarto.
Repitiendo en el silencio de la oscuridad.
Es un eco que no se escucha, es un eco que se siente,
es el vacio que te acompaña,
es la muerte que siempre está presente.
Hoy no es tu día, no es tu hora.
Sigues avanzando por la oscuridad,
con la luz de la esperanza, con la falsa ilución de fé.
Caminas sin ver atrás, caminas sin ver los daños que dejas a tu paso.
Te vas, cada vez más lejos en la noche eterna,
más tranquila como si estubieses muerta.
Puedo verte a travez del espejo,
el murmullo del pasado no me deja dejarte,
los pensamientos del presente advierten,
pero ambas calladas y sordas
nos perdemos en los recuerdos del "otro día",
y así la vida se pierde.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)