12 de agosto de 2009
Deseando la muerte...
Nadie podrá herir mas tu alma
por que muerta está.
Falleció el mismo día en que te diste cuenta,
viste que tu soledad era mas profunda
que todo el universo,
que no le interesabas a nadie.
Desaparecete caminante de muerte.
Deja ya de finjir una sonrisa amistosa,
ocultate entre un millón de espinosas rosas.
Bebe la sangre que brota sin control
de tus labios que has mordido para evitar
pronunciar palabra alguna.
Deja que las dagas te atraviecen sin misericordia.
Sólo cierra los ojos, relajate y muere.
Dejate llevar por el mar de gente
que controla cada aspecto de tu vida,
pero ¿Quiénes son ellos para ti?
Regresa a aquel momento en el que comenzaste,
has que cambie todo, no existas, no hay razón.
Cortate las venas, cuelgate con una soga,
golpea tu cabeza contra el suelo hasta perder
el conocimiento, apunta el arma a tu boca,
despidete de aquello que jamás te perteneció,
aquello que nunca te apreció.
Llora hasta morir, llora, llora...
¿Qué importa ya?
Sólo haste un favor y... desaparece.
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