16 de octubre de 2010

Un canto profundo salió de su garganta,
con alegría llegó a la boca.
Las flores se abrieron,
el viento movió su cabello,
el sol no lastimó su piel ni sus ojos,
la lluvia la abrazó...
El balance estaba en ella.
Vive y deja vivir.
Has lo que quieras sin dañar a los demás.

Ese su lema, su voluntad, la lealtad y su obligación.
Sonríe a la fría noche,
a la tarde que muere,
al día que despierta ante sus ojos incrédulos.
Es feliz, sabe lo que tiene que saber,
hace lo que debe, pero siente la soledad.

El amor está ahí afuera para todos,
felices parejas, muestras de cariño y pasión,
parece no haber nada de eso para ella.
Si no se hubiese encerrado en su mundo,
si tubiese valor, piensa ella.

Tiene razón, pero no hay vuelta atrás,
ni un hechizo la ha de ayudar,
solo queda ver hacia el frente,
vivir el presente.

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