15 de enero de 2011

Y me oculto en tu ausencia,
respiro el mismo aire que respiraste,
me quedo sin oxígeno, me quedo sin ti.
Te siento desde lejos,
tus tristezas y alegrías,
ambas me lastiman, ambas me dan tranquilidad.
Te pienso en la infinidad del universo,
en la eternidad de mis noches,
en lo vacío de mi corazón.
Te recuerdo en cada pequeño detalle,
en cada sonrisa, en cada lágrima.
¿Y tú? ¿Me escuchas, me sientes, me
piensas, me recuerdas?
¿Te importo, lo hice?


Tú me haces falta,
intento olvidarte, darte menos importancia,
cada intento es en vano,
sigues ahí, sigues aquí.
Tú no me permites olvidarte, el corazón
también se niega rotundamente
y yo ya no sé ni qué hacer.

¿Cómo describir una sensación así?
Lamento no lograr hacerte sentir así por mi.

Yo sería tu luna, y te guiaría cuando
más oscuro esté el mundo, jamás te dejaría.
Sería tu sol, daría mi vida por hacerte
sonreír y llenar de vida cada amanecer.
Sería tu alimento, tu agua, tu aire.
Te daría el calor del abrazo,
la dulzura del beso,
la tranquilidad de la caricia,
la comprensión del silencio,
el consejo de la vida,
la paz que más buscas.

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