18 de febrero de 2011

Muerte natural...

Lo observé, indefenso ante el mundo,
tan confiado y tranquilo
estático ante el tiempo, y éste último se detubo.
Por una hora el no se movió,
pasó la gente, le grité por la ventana,
un perro le ladró, seguí observando hasta que se movió.
Calló en su lecho de muerte, calló tieso
lleno de paz y dolor,
murió solo, pero no tan solo, lo observaba yo.
Descanza pajarillo en paz.

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