17 de mayo de 2011

Y salió él, tan blanco que brillaba,

con los ojos tan oscuros que te perdías en su mirada.

Tan inoscente que podrías abusar de él con el simple pensamiento,

que miedo rosar su piel, quedas maldita al mas mínimo roce,

te cubre un hechizo y jamás te liberas de él.


Salió ella, tan oscura como la noche,

fría como si estubiese muerta.

Con los ojos tan rojos como la sángre arterial.

Tan culpable que podría abusar de él con la mirada,

con el deseo y la pasión de tocar tu piel,

una maldición pensó ella, y aun así fue él quien la besó.


Entonces la noche se hizo día,

y el día se oscureció.

Los ojos de la vida se apagaron al mismo tiempo,

ambos de sangre se tiñeron,

de solor y destrucción.


¿Lograrás sobrevivir? Comienza la batalla...

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